"Preferimos una tumba en Colombia
a una c谩rcel en los Estados Unidos"
Los extraditables
El jueves 2 de diciembre de 1993 Pablo es v铆ctima mortal de su 煤ltima confusi贸n. Los golpes que a la puerta da el Cuerpo Elite de la Polic铆a colombiana, 茅l los interpreta como trabajos de reparaci贸n en una casa vecina.
Al tel茅fono, su hijo repite un feliz cumplea帽os. Pablo sonr铆e mientras contempla el tr谩fico del barrio Los Olivos y luego, la misma voz que a帽os antes orden贸 dinamitar la sede principal del DAS, suelta un cari帽oso: 鈥淕racias pelao鈥.
Los pr贸ximos minutos s贸lo sirven para dar cuenta de algo, este hombre no est谩 hecho para ser fugitivo. Nunca lo fue. El escape de La Catedral, tristemente c茅lebre en la historia judicial colombiana, lo hizo por la puerta grande y acompa帽ado de sus lugartenientes.
En este jueves de ocaso, el peso del poder s贸lo se manifiesta en los 10 kilos de m谩s que le acompa帽an en su 煤ltimo escondite: Medell铆n. Los Olivos. Calle 79陋, casa n煤mero 45D-94. Rejas de hierro.
Carteles y cruces
El d铆a anterior Pablo culmin贸 la vuelta a 365 d铆as para sumar un a帽o m谩s de vida. Del joven ladr贸n de l谩pidas s贸lo quedaba intacta su familia. Del narcotr谩fico, una foto en la Revista Forbes. De la violencia, un estigma tatuado con centenares de muertos. Unos con un cartel amarrado al cuello, otros con una cruz de 7 balas grabada en el cuerpo.
Y los m谩s, con la tristeza de ser al final s贸lo muestra de su poder nefasto.
La debilidad es se帽uelo
Un plato de espaguetis hace juego con cigarrillos de marihuana a medio acabar. Invade la preocupaci贸n en toda la casa. Cientos de recortes de prensa. Un n煤mero telef贸nico del Hotel Tequendama enjugado en el sudor.
Seis veces llam贸 Pablo esa semana, delatando el 煤nico lado d茅bil de un hombre que tuvo a un pa铆s en su pu帽o. Mar铆a Victoria, su esposa. Juan Pablo, el primog茅nito. Manuela, su hija.
D铆as antes la inmigraci贸n alemana hab铆a cerrado de un portazo el 煤ltimo intento que har铆a por sacar a su familia de Colombia. De las amenazas de 鈥淟os Pepes鈥, el archiconocido grupo en el cual se aliaron sus enemigos, s贸lo los salvaba la polic铆a colombiana. Ir贸nica situaci贸n. Su debilidad se convierte en se帽uelo.
La oficial de Polic铆a que escuchaba el lejano 鈥渇eliz cumplea帽os鈥 de Juan Pablo lo sabe. Apostados desde hace 14 meses en los s贸tanos de la escuela Carlos Holgu铆n, el Bloque de B煤squeda en Medell铆n hace el rastreo de la llamada: Los Olivos. Calle 79陋, casa n煤mero 45D-94. Rejas de hierro. Esta vez no fallan.
El primer piso ha sido tomado sin un disparo. Los ruidos contin煤an. Pablo cuelga el tel茅fono, se quita los zapatos y empu帽a una Sig Sauer 9 mil铆metros con trece balas. Recuerda que con s贸lo siete puede hacer una cruz. Falta m谩s para rehacer un Cartel.
Una tumba en Colombia
Se despert贸 antes del mediod铆a con una pesadilla atravesada.
鈥擲o帽茅 con los bichos, los p谩jaros de la hacienda- murmur贸 Pablo, mientras Luz Mila colocaba un plato con spaghetti en la mesa - No se imagina lo berraco que fue subir esos animales todos los d铆as a los 谩rboles para que se acostumbraran a dormir ah铆. Necesit茅 m谩s de cien trabajadores para hacer eso鈥os demoramos varias semanas鈥 y ahora no me dejan dormir.
Luz Mila sonr铆e, se sienta junto al Patr贸n y tijera en mano comienza a recortar un peri贸dico. Cuadrados, rect谩ngulos, titulares, letras grandes y peque帽as. Todas hablan de Pablo. La queja es un谩nime, mientras la familia del Capo est谩 protegida por un Cuerpo Elite en el Hotel Tequendama, Colombia sucumbe ante la violencia.
鈥斅縌u茅 querr谩n decirme esos pajarracos, Milita?
Descalzo sobre el tejado
Esta era la sexta llamada que hac铆a en la semana. Pablo sudaba, miraba el tr谩fico y hablaba por tel茅fono. Sin saberlo, comparte un 鈥渇eliz cumplea帽os鈥 con otros o铆dos.
Afuera se estacionan 2 furgonetas, un hombre da el positivo al Bloque de B煤squeda. Esta vez no hab铆an fallado, Pablo estaba en el nido.
Con las armas cargadas atravesaron el callej贸n, para ubicarse en la parte trasera de la casa. Otros hombres empujaron la puerta principal. Pablo confundi贸 los golpes con trabajos de reparaci贸n en una casa vecina.
El primer piso estaba vac铆o. Los ruidos contin煤an. Pablo cuelga el tel茅fono, se quita los zapatos y empu帽a una Sig Sauer 9 mil铆metros con trece balas.
De inmediato, los disparos. Lim贸n, su guardaespaldas, sale por la ventana y Pablo lo sigue.
La r谩faga de los fusiles son el anuncio de la noticia m谩s esperada por la prensa colombiana, decenas de p谩ginas negras ver谩n luz ese d铆a. Confirmado. Lim贸n cae sobre la acera y Pablo sobre el tejado. 35 millones de personas lo sabr谩n tras el grito del Mayor Aguilar: 隆Viva Colombia! 隆Hemos matado a Pablo Escobar!
Inita Val