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Marzo 15, 2009

Cómo se ven los redactores…

Archivado en: *Collage — Ingrid Valero @ 3:21 pm

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Marzo 10, 2009

Bolaño y los personajes sobrantes

Archivado en: Caronte, La increíble historia — Ingrid Valero @ 11:12 pm

Esta reseña la escribí hace tiempo para el blog personal, y luego para Dejaboo. La coloco de nuevo porque es una manera de degustar un libro que Adelita se llevó muuuy lejos de mí.

Un libro llamado “La literatura nazi de América Latina” deja sobre el lector un aura maldita. Sobre todo es mala idea leerlo en el frío vagón de metro pues más de un ojo acusador lo acompañara durante el trayecto. Pero realmente el título es pura alaraca.

No se habla de literatura nazi, se habla de escritores americanos (entendiendo que América es un continente) que aparte de comer, tener sexo, drogarse, enamorarse, traicionarse y demás… también sienten simpatía por el Tercer Reich y el orden ario; en un momento en el cual era común y hasta bien visto en algunos círculos que alguien tuviese esas simpatías. Así que lo realmente impresionante de este libro no es el título, es la inventiva del chileno Roberto Bolaño, su autor.

En franca comunión
“La literatura nazi de América Latina” no es una historia con principio y final, es la recopilación de vidas a modo de diccionario de autores.

32 escritores paridos por la inventiva de un autor que no tenía nada que hacer con los personajes sobrantes y decide recrearles una vida inexistente, les hace autores de libros que no escribieron y los relaciona con personajes históricos o con otros hijos de ficción que llevan la marca Bolaño en la frente.

A modo de enciclopedia de la locura, cada personaje exhibe sus dotes, su vida y sus intereses en este libro.

Los hijos preferidos
Les hablaré de 3 personajes que engloban la locura, histeria, desenfado, miseria, fortuna y decadencia de este puñado de vidas.

Edelmira Thompson de Mendiluce, cuya admiración por Hitler sólo se iguala a su adoración por Edgar Allan Poe. Bajo su yugo matriarcal se cobijó la familia Mendiluce, mecenas de varios artistas de segunda y dueña de una red editorial que dictó norma en la Argentina de los 60.

Luiz Fontaine Da Souza, su único objetivo en la vida fue refutar a Voltaire, Diderot, Montesquieu, Hegel, Marx, Feuerbach, Hegel, Kant, Horderlin etc, etc… (todo un personaje), el único detalle es que confunde a Marx con Kant, a Hegel con Feuerbach, a Diderot con Voltaire y por ello sus libros son una deliciosa equivocación producto de una locura que Bolaño (como buen padre) no quiere acusar pero que se hace evidente a cada línea de la muy interesante vida de Da Souza. De este personaje me gusta su final:

“La muerte lo sorprenderá siete años más tarde, en su confortable piso de Leblon, en Río, mientras escucha un disco del compositor argentino Tito Vásquez y observa por los ventanales del atardecer carioca, los coches, la gente que discute en las aceras, las luces que se encienden, se apagan, las ventanas que se cierran�?

Y mi favorito, el infame Carlos Ramírez Hoffman, un chileno cuyos pasatiempos eran escribir poemas de humo en el aire y practicar la fotografía con los cadáveres de aquellos a quienes torturaba y asesinaba. Toda una buena historia.

Marzo 4, 2009

La CC0 de Creative Commons

Archivado en: Medios: ¿Más o menos?, Periodismo digital — Ingrid Valero @ 1:21 pm

Creative Commons presentó hace poco un nuevo tipo de licencia, Creative Commons 0 1.0, que permite el uso sin restricción de una obra. Es lo que se podría llamar una licencia sin derechos reservados.

Creative Commons 0, CC0, establece que ni el creador de una obra ni un futuro usuario del mismo que la amplíe tendrán los derechos de la misma.

Aunque en la presentación Creative Commons aclara que CC0 llega hasta donde la ley de cada país lo permita, esta renuncia al copyright y todos los derechos legales relacionados con una obra es irrevocable.

Uno de los issues que veo en el CC0, es que al no haber “autor�? no hay responsabilidad sobre lo publicado originalmente o modificado, incluso aunque el contenido de la obra implique un delito. Quedaríamos como el cuento Fuenteovejuna, que el delito lo cometieron todos a una.

Ver: CC0 FAQ

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