Muchos hemos leÃdo Alicia en el PaÃs de las Maravillas, la primera vez posiblemente cuando éramos tan niños como la protagonista y las últimas veces desentrañando los mitos urbanos que se han sembrado en la historia. Asà que sabemos que Lewis Carroll fue su autor y que Alicia fue su máxima obra.
Lo que muchos ignoran es el variopinto desempeño que tuvo Lewis en las artes y que en la fotografÃa su aporte fue de gran valor. Sólo hubo una piedra en su camino, el tema favorito de Lewis.
Porque mientras el pictorialismo hablaba de las imágenes fotográficas como objetos artÃsticos únicos y los retratistas llenaban sus bolsillos con las carte-de-visite, Charles Lutwigde Dodgson, nacido en el seno de una familia inglesa de clase media, y mejor conocido como Lewis Carroll, alborotaba al mundo fotográfico con las imágenes de sus niñas.
Las niñas de Lewis Carroll eran sus musas. De 4 a 12 años, edad en la que decÃa mantenÃan su espÃritu vigoroso e inocente, eran en su mayorÃa, hijas de sus amigos o alumnas del colegio en el que impartÃa clases de matemática.
Su fotografÃa era de encuadres y discursos limitados, tomas generales de niñas en estado de reposo, disfrazadas de bailarinas orientales o ejecutando algún instrumento pero siempre con una brillante mirada, profunda. En varias de estas imágenes y en la relación que mantuvo Carroll con ellas, se basó Vladimir Nabokov para recrear a su nÃnfula Lolita, alentando las habladurÃas que sobre la obra y vida de Lewis Carroll se han tejido.
(más…)