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Febrero 2, 2007

Un fragmento de realidad

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 8:29 pm
" Satán solía decir que nuestra raza vivía una vida de autoengaño continuo e ininterrumpido. Se estafaba a sí misma desde la cuna hasta la tumba con imposturas e ilusiones que tomaba por realidades, y esto convertía su vida entera en una impostura.

De la veintena de buenas cualidades que imaginaba tener y de las que se envanecía, en realidad no poseía prácticamente ninguna. Se consideraba a sí misma como oro, y era solamente latón"

Mark Twain
El forastero misterioso (extracto)
 

Noviembre 29, 2006

Una tumba en Colombia

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 5:51 pm
"Preferimos una tumba en Colombia

a una cárcel en los Estados Unidos"

Los extraditables


El jueves 2 de diciembre de 1993 Pablo es víctima mortal de su última confusión. Los golpes que a la puerta da el Cuerpo Elite de la Policía colombiana, él los interpreta como trabajos de reparación en una casa vecina.

Al teléfono, su hijo repite un feliz cumpleaños. Pablo sonríe mientras contempla el tráfico del barrio Los Olivos y luego, la misma voz que años antes ordenó dinamitar la sede principal del DAS, suelta un cariñoso: “Gracias pelao”.

Los próximos minutos sólo sirven para dar cuenta de algo, este hombre no está hecho para ser fugitivo. Nunca lo fue. El escape de La Catedral, tristemente célebre en la historia judicial colombiana, lo hizo por la puerta grande y acompañado de sus lugartenientes.

En este jueves de ocaso, el peso del poder sólo se manifiesta en los 10 kilos de más que le acompañan en su último escondite: Medellín. Los Olivos. Calle 79ª, casa número 45D-94. Rejas de hierro.

Carteles y cruces
El día anterior Pablo culminó la vuelta a 365 días para sumar un año más de vida. Del joven ladrón de lápidas sólo quedaba intacta su familia. Del narcotráfico, una foto en la Revista Forbes. De la violencia, un estigma tatuado con centenares de muertos. Unos con un cartel amarrado al cuello, otros con una cruz de 7 balas grabada en el cuerpo.

Y los más, con la tristeza de ser al final sólo muestra de su poder nefasto.

La debilidad es señuelo
Un plato de espaguetis hace juego con cigarrillos de marihuana a medio acabar. Invade la preocupación en toda la casa. Cientos de recortes de prensa. Un número telefónico del Hotel Tequendama enjugado en el sudor.

Seis veces llamó Pablo esa semana, delatando el único lado débil de un hombre que tuvo a un país en su puño. María Victoria, su esposa. Juan Pablo, el primogénito. Manuela, su hija.

Días antes la inmigración alemana había cerrado de un portazo el último intento que haría por sacar a su familia de Colombia. De las amenazas de “Los Pepes”, el archiconocido grupo en el cual se aliaron sus enemigos, sólo los salvaba la policía colombiana. Irónica situación. Su debilidad se convierte en señuelo.

La oficial de Policía que escuchaba el lejano “feliz cumpleaños” de Juan Pablo lo sabe. Apostados desde hace 14 meses en los sótanos de la escuela Carlos Holguín, el Bloque de Búsqueda en Medellín hace el rastreo de la llamada: Los Olivos. Calle 79ª, casa número 45D-94. Rejas de hierro. Esta vez no fallan.

El primer piso ha sido tomado sin un disparo. Los ruidos continúan. Pablo cuelga el teléfono, se quita los zapatos y empuña una Sig Sauer 9 milímetros con trece balas. Recuerda que con sólo siete puede hacer una cruz. Falta más para rehacer un Cartel.

Una tumba en Colombia
Se despertó antes del mediodía con una pesadilla atravesada.

—Soñé con los bichos, los pájaros de la hacienda- murmuró Pablo, mientras Luz Mila colocaba un plato con spaghetti en la mesa - No se imagina lo berraco que fue subir esos animales todos los días a los árboles para que se acostumbraran a dormir ahí. Necesité más de cien trabajadores para hacer eso…nos demoramos varias semanas… y ahora no me dejan dormir.

Luz Mila sonríe, se sienta junto al Patrón y tijera en mano comienza a recortar un periódico. Cuadrados, rectángulos, titulares, letras grandes y pequeñas. Todas hablan de Pablo. La queja es unánime, mientras la familia del Capo está protegida por un Cuerpo Elite en el Hotel Tequendama, Colombia sucumbe ante la violencia.

—¿Qué querrán decirme esos pajarracos, Milita?

Descalzo sobre el tejado
Esta era la sexta llamada que hacía en la semana. Pablo sudaba, miraba el tráfico y hablaba por teléfono. Sin saberlo, comparte un “feliz cumpleaños” con otros oídos.

Afuera se estacionan 2 furgonetas, un hombre da el positivo al Bloque de Búsqueda. Esta vez no habían fallado, Pablo estaba en el nido.

Con las armas cargadas atravesaron el callejón, para ubicarse en la parte trasera de la casa. Otros hombres empujaron la puerta principal. Pablo confundió los golpes con trabajos de reparación en una casa vecina.

El primer piso estaba vacío. Los ruidos continúan. Pablo cuelga el teléfono, se quita los zapatos y empuña una Sig Sauer 9 milímetros con trece balas.

De inmediato, los disparos. Limón, su guardaespaldas, sale por la ventana y Pablo lo sigue.

La ráfaga de los fusiles son el anuncio de la noticia más esperada por la prensa colombiana, decenas de páginas negras verán luz ese día. Confirmado. Limón cae sobre la acera y Pablo sobre el tejado. 35 millones de personas lo sabrán tras el grito del Mayor Aguilar: ¡Viva Colombia! ¡Hemos matado a Pablo Escobar!

Inita Val

Junio 3, 2006

Un blog en la década de los 40

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 9:33 am

La sepultura sin sosiego, de Cyril Connolly, es una obra catalogada de modo variopinto. Desde recetario de dichas oscuras y pesares brillantes, hasta el compendio de las excentricidades de un londinense muy snob.

Para mí es un libro de múltiples conversaciones y anécdotas; lleno de citas prestadas, de consideraciones personalísimas, de pequeñas historias que intentan explicar grandes cosas. Un blog en la década de los 40.

Su autor es un inglés atrapado tras una ventana en la que no para de llover: Cyril Connolly. Contemporáneo de Graham Greene y George Orwell, Connolly fue considerado durante muchos años una gran promesa de la literatura británica y uno de los mejores críticos literarios de los años 30 y 40.

Frases

"¿Por qué solamente las hormigas disponen de parásitos cuyos zumos embriagadores beben y en aras de los cuales sacrifican incluso a sus crías? Porque son los insectos que gozan de una estructura social más elevada, y por ello también su vida es la más intolerable".

"Cuando me paro a considerar todo lo que creo, y para ello debo partir de todo aquello en lo que no creo, me da la sensación de conformar una minoría de uno… pese a saber que hay millares como yo: los liberales sin creencia en el progreso, los demócratas que desprecian a sus semejantes, los paganos que han de vivir de acuerdo con una moral cristiana, los intelectuales para quienes el intelecto no es suficiente… materialistas insatisfechos, somos tan vulgares como el barro".

"Síntomas de buena salud que se esfuman: levantarse temprano, afeitarse temprano, vivacidad en el cuarto de aseo, alacridad al cruzar la calle, cuidado del aspecto externo, horror de la propiedad, indiferencia hacia los peri�dicos, amabilidad con los desconocidos, folie des maures".

"Hay dos maneras de arruinarse el gusto por la literatura: la primera consiste en entregarse a la bibliofilia; la segunda, en dedicarse a la crítica literaria".

Enero 28, 2006

Recopilando lecturas infantiles

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 1:16 pm

El caracol y el rosal (fragmento)
Autor: Hans Christian Andersen

Nada ha cambiado. No se advierte el más insignificante progreso. El rosal sigue con sus rosas, y eso es todo lo que hace. Pasó el verano y vino el otoño, y el rosal continuó dando capullos y rosas hasta que llegó la nieve. El tiempo se hizo húmedo y hosco. El rosal se inclinó hacia la tierra; el caracol se escondió bajo el suelo. Luego comenzó una nueva estación, y las rosas salieron al aire y el caracol hizo lo mismo.

-Ahora ya eres un rosal viejo -dijo el caracol-. Pronto tendrás que ir pensando en morirte. Ya has dado al mundo cuanto tenías dentro de ti. Si era o no de mucho valor, es cosa que no he tenido tiempo de pensar con calma. Pero está claro que no has hecho nada por tu desarrollo interno, pues en ese caso tendrías frutos muy distintos que ofrecernos. ¿Qué dices a esto? Pronto no serás más que un palo seco… ¿Te das cuenta de lo que quiero decirte?

-Me asustas -dijo el rosal-. Nunca he pensado en ello.

-Claro, nunca te has molestado en pensar en nada. ¿Te preguntaste alguna vez por qué florecías y cómo florecías, por qué lo hacías de esa manera y de no de otra?

-No -contestó el rosal-. Florecía de puro contento, porque no podía evitarlo. ¡El sol era tan cálido, el aire tan refrescante!… Me bebía el límpido rocío y la lluvia generosa; respiraba, estaba vivo. De la tierra, allá abajo, me subía la fuerza, que descendía también sobre mí desde lo alto. Sentía una felicidad que era siempre nueva, profunda siempre, y así tenía que florecer sin remedio. Tal era mi vida; no podía hacer otra cosa.

-Tu vida fue demasiado fácil -dijo el caracol.

-Cierto -dijo el rosal-. Me lo daban todo. Pero tú tuviste más suerte aún. Tú eres una de esas criaturas que piensan mucho, uno de esos seres de gran inteligencia que se proponen asombrar al mundo algún día.

-No, no, de ningún modo -dijo el caracol-. El mundo no existe para mí. ¿Qué tengo yo que ver con el mundo? Bastante es que me ocupe de mí mismo y en mí mismo.

-¿Pero no deberíamos todos dar a los demás lo mejor de nosotros, no deberíamos ofrecerles cuanto pudiéramos? Es cierto que no te he dado sino rosas; pero tú, en cambio, que posees tantos dones, ¿qué has dado tú al mundo? ¿Qué puedes darle?

-¿Darle? ¿Darle yo al mundo? Yo lo escupo. ¿Para qué sirve el mundo? No significa nada para mí. Anda, sigue cultivando tus rosas; es para lo único que sirves. Deja que los castaños produzcan sus frutos, deja que las vacas y las ovejas den su leche; cada uno tiene su público, y yo también tengo el mío dentro de mí mismo. ¡Me recojo en mi interior, y en él voy a quedarme! El mundo no me interesa.

Y con estas palabras, el caracol se metió dentro de su casa y la selló.

-¡Qué pena! -dijo el rosal-. Yo no tengo modo de esconderme, por mucho que lo intente. Siempre he de volver otra vez, siempre he de mostrarme otra vez en mis rosas. Sus pétalos caen y los arrastra el viento, aunque cierta vez vi, cómo una madre guardaba una de mis flores en su libro de oraciones, y cómo una bonita muchacha se prendía otra al pecho, y cómo un niño besaba otra en la primera alegría de su vida. Aquello me hizo bien, fue una verdadera bendición. Tales son mis recuerdos, mi vida.

Y el rosal continuó floreciendo en toda su inocencia, mientras el caracol dormía allá dentro de su casa. El mundo nada significaba para él. Y pasaron los años. El caracol se había vuelto tierra en la tierra, y el rosal tierra en la tierra, y la memorable rosa del libro de oraciones había desaparecido…

Pero en el jardín brotaban los rosales nuevos, y los nuevos caracoles se arrastraban dentro de sus casas y escupían al mundo, que no significaba nada para ellos. ¿Empezamos otra vez nuestra historia desde el principio? No vale la pena; siempre sería la misma.

Agosto 24, 2005

Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 2:48 pm
"Cuando imagino suicidarme por una llamada telefónica que no llega, se produce una obscenidad tan grande como cuando, en Sade, el papa sodomiza a un pavo.

Pero la obscenidad sentimental es menos extraña, y eso es lo que la hace más abyecta; nada puede superar el inconveniente de un sujeto que se hunde porque su otro adopta un aire ausente, mientras existen todavía tantos hombres en el mundo que mueren de hambre, mientras tantos pueblos luchan duramente por su liberación… "


Fragmentos de un discurso amoroso (1977)
Roland Barthes

Agosto 1, 2005

“La conjura de los necios” de John Kennedy Toole (Extracto)

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 4:18 pm
Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo.

Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleans, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños.

Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria. Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme.

Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza.

John Kennedy Toole (EEUU, 1937-1969)

Junio 8, 2005

Alrt y sus Aguafuertes

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 2:51 pm

"Creo que a nosotros nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad y que no nos queda otro remedio que escribir desechos de pena, para no salir a la calle y poner bombas o a instalar prostíbulos"

Hace unos meses alguien me hizo una curiosa pregunta: ¿Tú eres arltista o borgista? Quería saber si yo asumía alguna posición respecto al enfrentamiento entre la corriente de Roberto Arlt y la de Jorge Luis Borges, dos escritores, periodistas literarios, seres humanos, almas que ahora labran tierras del paraíso.

A mí me da igual el fanatismo literario, pero como no me gusta perder oportunidades para echarle tierrita a Borges, le di mi apoyo a Roberto Arlt. Ese mismo día me pasaron un material por email. ¿Debía considerarme parte de algo? ¡Que fastidio! pensaba yo, mientras hacía clic en el archivo “Aguafuertes de Arlt”.

Y fue ahí cuando supe que mi apoyo a Roberto Arlt había sido recompensado con sus Aguafuertes. Bien valió haberme decidido por el incomprendido, por la melancolía y la furia de Roberto, por su mala ortografía producto de su quinto grado sin terminar, fui "bienpagada" con sus crónicas.

Letras para una ciudad
Aguafuertes (1928 - 1935) es la columna que Roberto Arlt escribió para el periódico argentino El Mundo. La notoriedad que alcanzó Aguafuertes fue tal, que la directiva de El Mundo decidió publicarla de modo aleatorio y sin previo aviso para que los lectores compraran el periódico todos los días en espera de la columna de Alrt. Años después, estas crónicas fueron recopiladas en Aguafuertes porteñas, Nuevas aguafuertes porteñas y Aguafuertes españolas.

A través de cuestiones tan diversas como un taller de muñecas, la calle Corrientes, el origen de la palabra "squenun" o la diatriba sobre “el idioma de los argentinos”, el melancólico Roberto Alrt destapó su parte inquisitiva, diseccionando el infortunio, el crimen, lo cotidiano de la ciudad, para transformarlo en más de mil crónicas que harían historia en el periodismo literario.
(ms…)

Extracto de “Héroes” de Ray Loriga

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 11:33 am
“Me he comprado un mapa de carretera. Lo he estudiado cuidadosamente, y sé que hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa. Si me llamas, puedo decirte cuáles son los más seguros. Ya sabes que la mitad de las carreteras están en obras, así que hay que andarse con cuidado. Cuando te fuiste, estabas sola, pero puedes contar conmigo para el viaje de vuelta. Ten cuidado con las ruedas, porque las llantas han perdido el dibujo y en esta época del año llueve mucho. No conduzcas de noche, porque la música de la radio puede dejarte dormida, y sobre todo vigila la temperatura del agua, porque tu coche se calienta demasiado.

Ahora me arrepiento de haberte aconsejado un coche usado, pero nos iban tan mal las cosas que me parecía lo menos arriesgado. Me gustaría que tuvieras un coche nuevo y que viajases siempre por carreteras bien iluminadas y que no lloviese todos los jodidos días, porque hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa, y me gustaría que pudieses encontrar alguno”

Héroes, de Ray Loriga

Comentario
Circularidad y enumeración son las estrategias literarias usadas por Loriga en este breve cuento perteneciente al seriado de Héroes.

Personalmente creo que tiene una estructura de escalera, subes y bajas gracias a la enumeración de los elementos: El mapa, el coche, la carretera, la lluvia- la lluvia, la carretera, el coche, el mapa.

El inicio marca el final y vicerversa (circularidad): "Hay siete caminos distintos por los que podrías volver a casa" es la frase que da la puntilla al texto, la marca que se repite, la cohesión de principio y fin.

Pd: Me pareció un texto simpático que expone de modo claro esas estrategias que se pasan como el virus de lector/escritor - escritor/lector, casi ni lo notas. Aparte, Ray Loriga es un excelente narrador de las impresiones sensibles del ser humano.

Mayo 30, 2005

Desayuno en Tiffany’s (fragmento)

Archivado en: La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 4:25 pm
" No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada.

Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo. "

Truman Capote (1924-1984)

Mayo 27, 2005

Parque Lezama

Archivado en: Civita, La increíble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 2:53 pm

He vuelto a aquel banco del Parque Lezama, lo mismo que entonces se oye la noche, la
sorda sirena de un barco lejano. Mis ojos nublados te buscan en vano. Después de diez años he vuelto aquí solo, soñando aquel tiempo, oyendo aquel barco. Mis penas vencieron. El tiempo y la lluvia, el viento y la muerte, ya todo llevaron.
Ernesto Sábato

sbatoparquelezama18ir.jpgEn algún pedazo de tiempo literario, de ese tiempo que no se cuenta con horas y segundos, un escritor argentino llamado Ernesto Sábato decidía que dos de sus criaturas se conocieran. El lugar del encuentro fue el Parque Lezama de Buenos Aires.

El capítulo se llamó "El dragón y la Princesa". Martín, sentado frente a la escultura de Ceres, siente una pesada mirada a sus espaldas; temeroso de parecer ridículo (más de lo que se sentía con 17 años a cuestas) se niega a saber quien lo observa. Era Alejandra. La novela se titula "Sobre héroes y tumbas".

El solar de los patricios
Muchos historiadores coinciden en ubicar el nacimiento de Buenos Aires en los terrenos de Parque Lezama. Las primeras casas de los expedicionarios que acompañaban a Pedro de Mendoza (fundador de Buenos Aires – 1536) estuvieron allí. Uno de los amplios solares, que pertenecía a la Mansión Horne (hoy Museo Histórico Nacional) fue transformándose de desembocadura de riachuelo en lujoso jardín donde abundaban olmos, acacias, magnolias, tilos y otras especies.

El 19 de abril de 1884, Angela Alzaga de Lezama vendió los terrenos, casi 80.000 metros cuadrados, al Municipio de la ciudad de Buenos Aires con la condición de conservar el apellido de su esposo para nombrar al espacioso jardín. Así nace el Parque Lezama.

lez.jpgUn espacio de San Telmo
Ubicado en el Barrio de San Telmo, el Parque Lezama comenzó a sentir el impacto del uso público. El primer cine del barrio, un ring de boxeo, teatro al aire libre, lago artificial, un circo y varios cafés, entre ellos el tradicional “Café Británico”, llenaron sus espacios.

Como anécdota, en plena Guerra de Las Malvinas, el “Café Británico” sufrió la amputación de su primera sílaba y fue rebautizado como “Bar Tánico”. Esa es la misma época en la que se hace notable el abandono del parque y su creciente inseguridad.

Actualmente, Parque Lezama es restaurado por la municipalidad y funciona allí una feria artesanal. Desde su mirador aún se ve el río, los árboles centenarios permanecen incólumes y cerca de la estatua de Ceres aún nos espera Alejandra, la musa de Ernesto Sábato.

En imagen:
Ernesto Sábato camina por el Parque Lezama.
Jugadores de ajedrez en Parque Lezama.