
Si algo ha tenido esta película es centimetraje. Del bueno, del malo o del feo… eso es cuestión de opiniones, pero sin duda no se había escrito tanto y en tan poco tiempo sobre un filme venezolano.
Eso es un triunfo para su joven director Jhonatan Jakubowicz, sobre todo si tomamos en cuenta lo increíblemente difícil que puede ser romper el estigma de “cine nacional? y pasar por encima de ese público que asiste a ver una película venezolana sólo por apoyarla, casi con lástima, como deber ciudadano.
Con Secuestro Express no pasó eso. A unos les gustó, otros la detestaron y muchos se hicieron con una opinión propia. No se imaginan lo difícil que es lograr tal cosa con un filme.
Entrado express con la película debo confesar mi opinión: Está bien contada en imágenes y en palabras.
Imágenes
Pónle más. Muchos críticos de cine se quejan por ese estilo video clip que ha invadido la cinematografía mundial, decenas de tomas por minuto que obligan al espectador a mantenerse con la uñas clavadas en la butaca. Secuestro express usa sin descaro esta técnica, desde el inicio hasta el final.
Grabado en digital. Mala idea. La nitidez en pantalla no fue la mejor, habrá que esperar a verla en dvd para disfrutar un mejor contraste en la película.
Partición de pantalla en 2 y 4 cuadros. Aunque ya llega a ser trillado (es clásica para las escenas que impliquen llamadas telefónicas) me gustó verla en la película, sobre todo porque al hacerla no sólo dividieron imagen, sino también sonido y discurso.
Planos. Aquí me quito el sombrero. Me quedé boquiabierta con unas decenas de planos. Espectacular cuando Carla se arrodilla frente a Caracas dispuesta a morir, o cuando baja de la patrulla policial y sólo se ven sus pies sorteando los peldaños. Excelente.
Incoherente. Las polémicas imágenes de Puente Llaguno y marchas de la oposición fueron el punto sobre la i de lo innecesario. Si a mí como venezolana me cuesta entender qué tiene que ver una marcha política con un secuestro express o la inseguridad (algo practicado y mejorado con el correr de los años en muchas partes del mundo), no quiero imaginar lo perdido que estaría el público extranjero.
Lo mismo pasaría si en “Requiem for a dream? me colocaran escenas del asesinato de Rodney King en Los Angeles. Se trata de unos cuantos segundos que no tienen hilo de continuidad en la película y no provoca ningún cambio eliminarlas.
Palabras
Piiiiii. Sin duda el guionista de Secuestro Express se sintió con licencia para usar todo el manual de “malas palabras?. ¿Habría que pedirle que modere el lenguaje? ¿Cómo hablará un secuestrador? ¿No es la censura C suficiente aviso para los espectadores? Eso es un buen debate.
Historia. Impresiona el guión, no sólo por lo preciso y no recurrir al lamentable llamado evidente a la conciencia del espectador, sino porque usa recursos para animar la historia… para no dejar que muera. Desde el doble robo de la camioneta hasta el síndrome de Estocolmo, desde la selección de la víctima hasta la “vida cotidiana? del secuestrador.
Así termino con Secuestro Express. En mi opinión no es la mejor película hecha en Venezuela, esa aún no ha llegado, pero sí es la forma distinta de hacer cine, aunque lamentablemente aborden un tema muy manoseado. ¿Qué harían Alberto Arvelo y Jonathan Jakubowicz juntos en una película?