La esencia del té boliviano es la integración estratégica
Entrevista para el e-boletín del Programa de Apoyo a la Competitividad
Corporación Andina de Fomento (CAF). Año 2006
Historia de éxito: Té de frutas Frutté
Ingrid Valero

Con sus raíces en Tarata, una pequeña localidad rural a 40 kilómetros de la ciudad boliviana de Cochabamba, la empresa Naturaleza ha surgido llevando dentro de sí lo ancestral y lo contemporáneo.
El té de frutas bajo la marca Frutté es su producto emblema, y su estandarte ha sido poder amalgamar en su “ajayu” (palabra quechua para definir “espíritu”) los conocimientos de una cultura milenaria con una moderna gestión empresarial.
En el año 1993, dos pequeños empresarios, Sandra Bayá y Adolfo Mier, deciden conformar Naturaleza, una experiencia que en sus inicios trabajaba bajo procedimientos 100% artesanales. “Nosotros hicimos el know how del té de frutas y no teníamos ningún tipo de maquinaria para producir, empezamos a trabajar cuatro personas con 300 kilos de piña y una inversión cercana a los 50 dólares”, expresa Mier, quien actualmente es el gerente general de la compañía.
En este momento, Naturaleza es respaldada por un capital de aproximadamente 600 mil dólares y 74 empleados, su compra anual de materia prima es de 400 mil kilos, procesada bajo técnicas semi industriales, y acaba de recibir la certificación ISO 9001-2000 para infusiones de frutas, hierbas aromáticas y variedades de té, de manos de la alemana TÜV Cert.
Sin embargo, su mayor logro es la relación estratégica que mantiene con los proveedores rurales: “Tenemos 16 años haciendo compra directa de materia prima a la Asociación de Productores de Piña Margen Izquierdo (Apami) y ésta ha sido una relación ganar – ganar. Ellos nos garantizan productos de calidad y entregas puntuales, y nosotros les aseguramos la compra anual y el asesoramiento en el tema de producción orgánica”, apunta Mier.
Alianzas para desarrollar
En el año 2002, al cumplir 10 años de funcionamiento, Naturaleza asumió una nueva visión que permite responder al mercado potencial: se transformó en Sociedad Anónima. Adicionalmente, en el año 2004 se fortaleció en el aspecto social, con la incorporación de 25% de sus trabajadores como accionistas.
Al respecto, Mier comenta que “durante una década Naturaleza tuvo un crecimiento interesante pero bastante lento. Entonces tomamos la decisión de convertirla en S.A., esto tiene varios objetivos, entre ellos que la empresa pueda volverse más formal, con un gobierno corporativo pero sin perder las ventajas de la empresa familiar; y buscar la inyección de capital para incrementar nuestra capacidad de producción”
El té da frutos en la Bolsa
En el año 2005, como reconocimiento al manejo administrativo financiero de la empresa, y a su proyección de crecimiento, la Bolsa de Valores de Bolivia aceptó el ingreso de Naturaleza en el mundo bursátil, siendo la primera entidad del sector de las Pequeñas y Medianas Empresas en ingresar al sistema.
Mier considera que este paso demuestra que las PyMEs pueden ser consecuentes y competitivas. Para Naturaleza significa un respaldo que garantiza operaciones de compra de materia prima y le aporta fiabilidad.
Integrar es nuestra meta
Con Frutté y sus cuatro líneas de producción liderando los mercados de Bolivia, Colombia y Chile, el nuevo reto de Naturaleza es colocar sus productos en Europa y consolidarse en el mercado latinoamericano.
Sin embargo, esta meta va soportada por un cambio que, a juicio de Mier, es necesario para afianzar las raíces de la empresa. “Estamos planificando mudar nuestra sede de Cochabamba hacia Tarata, el pueblo que nos vio nacer. Volver no sólo nos permitirá integrar la empresa, sino que además impactará favorablemente a este pequeño pueblo colonial, que es una zona muy pobre, con un nivel de migración muy alto”.
Además, la compañía tiene una meta muy concreta para el 2013, Adolfo Mier la define como: “Naturaleza, será el modelo andino amazónico de empresa ecosocial posmoderna, generadora de valor y con recursos humanos íntegros y realizados”.
“Naturaleza funciona como una bisagra entre las culturas originarias de nuestro país con las costumbres citadinas. Nosotros hemos demostrado que es posible. Hemos trabajado con mucha motivación porque creemos que, por un lado estamos haciendo un buen negocio como empresa pero por otra parte, estamos impactando de forma positiva a la sociedad, ayudando que nuestra cultura se reproduzca y que el medioambiente este más equilibrado”, concluye Adolfo Mier.