Una mujer
Si Alekos estuviese vivo habrÃa pasado largas noches soñando con peces, para luego advertirte sobre esa mala premonición.
Fue la misma que tuvo antes de fallar su atentado contra Papadopoulos, asà que tendrÃas que tomarle en serio. Quién sabe, tal vez habrÃas asentido con la cabeza para luego correr a teclear:
Pero Alekos se fue hace muchos años, no pudo advertir sobre esa ladrona que se adueñaba de ti. Y has muerto. A pesar de la pasión vehemente, de la razón personalÃsima, de la provocación, de tu rabia y tu orgullo. Has muerto.La muerte es una ladrona que nunca se presenta por sorpresa; eso es lo que he tratado de decirte hasta ahora. La muerte se anuncia siempre con una especie de perfume, de percepciones impalpables, de ruidos silenciosos. La muerte se siente llegar *.
Y aunque en tu guerra contra "el otro", ese cáncer que servÃa de anticipo al final, siempre decÃas: "Me desagrada morir, porque la vida es bella, incluso cuando es fea"; la verdad es que ahora a mÃ, me desagrada que te hayas ido Oriana.
*Extracto de "Un hombre", libro de Oriana Fallaci