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Junio 4, 2006

Sobre la televisión, de Pierre Bordieu

Archivado en: Medios: ¿Más o menos? — Ingrid Valero @ 4:07 pm

Esta pequeña obra es la trascripción de dos conferencias realizadas el 18 de marzo de 1996 en el College de France, por el estudioso de la comunicación (hoy fallecido) Pierre Bordieu. En ellas, hace un acercamiento a los efectos de la televisión en las diferentes esferas de la producción cultural.

De modo ameno y resumido, Bordieu aborda la cuerda floja de los medios de comunicación que se debaten entre convertirse "en extraordinarias herramientas de democracia directa o en precisos instrumentos de opresión simbólica".

De allí parte a una serie de reflexiones acerca del "verse en televisión". La pantalla se ha convertido en la fuente de Narciso en la que poco importa lo que se diga mientras se está en ella, y engloba todo con una interesante cita: "Ser es ser visto".

Prosigue con la censura invisible y la autocensura, a la que llama la corrupción estructural. De allí parte al "monopolio de la televisión sobre la formación de mentes", el uso de lenguaje y las imágenes para ocultar mostrando y mostrar para esconder, hasta llegar a la informaci�n circular que no es otra cosa sino la repetición obscena de contenidos que uniformizan y homogenizan la competencia de los medios.

Entonces entra con la parte que provocó mayor interés en mí, el índice de audiencia, la urgencia y el uso de los fast thinkers. Tomaré prestados unos párrafos del libro para señalar cada uno de los casos.

Indice de audiencia

"El índice de audiencia es la medición del número de telespectadores que sintonizan cada cadena. Esta medición se ha convertido en el criterio último del periodista (…) Hace tan sólo 30 años, entre los escritores de vanguardia y los artistas modelo, el éxito comercial inmediato resultaba sospechoso: se le consideraba una señal de compromiso con el siglo, con el dinero. En cambio ahora, y cada vez más, el mercado es reconocido como instancia legítima de la legitimación. (…) Impera en la actualidad, una mentalidad de índices de audiencia en la cual la lógica comercial se impone a las producciones culturales".

La urgencia y los fast thinkers
El último es consecuencia de la primera, pero se retroalimentan de modo efectivo.

"Los índices de audiencia ejercen un particular efecto sobre la televisión: se traducen en una mayor presión de la urgencia por la primicia y el dominio informativo (…) Se dice más o menos que cuando se está atenazado por la urgencia no se puede pensar. Y uno de los mayores problemas que plantea la televisión es el de las relaciones entre pensamiento y velocidad. ¿Se puede pensar atenazado por la velocidad? ¿Acaso la televisión, al conceder la palabra a pensadores supuestamente capaces de pensar a toda velocidad, no se está condenando a no contar más que con fast thinkers, con pensadores que piensan más rápido que su sombra?

Hay que preguntarse, en efecto, cómo son capaces de responder a estas condiciones absolutamente particulares, cómo consiguen pensar en condiciones en las que nadie podría hacerlo. La respuesta, me parece, es que piensan mediante ideas preconcebidas, mediante tópicos (…) Cuando se emite una idea preconcebida es como si eso ya se hubiese hecho, como si el problema estuviese resuelto. La comunicación es instantánea porque, en un sentido, no existe. O es sólo aparente. El intercambio de ideas preconcebidas es una comunicación sin más contenido que el propio hecho de la comunicación.

Los fast thinkers proponen fast food cultural, alimento cultural predigerido (…) son los especialistas del pensamiento desechable, los profesionales les llaman "los buenos clientes". Son personas a las que se puede convidar, se sabe que serán maleables, que no crearán dificultades ni pondrán en apuros, y además hablarán hasta por los codos".

Culmina Bordieu con los debates verdaderamente falsos y falsamente verdaderos, el papel del presentador, contradicciones y tensiones, la composición del panel y las relaciones de competencia y de connivencia.

Es un libro corto, muy fresco, con ejemplos; muy adecuado para acercarse de modo crítico a la televisión.

4 Comentarios»

  1. Inita,
    Al fin te vuevo a encontrar. Te pido que te estaciones de una vez por todas en este blog y dejes la brincadera. El librito de Bordieu a mi siempre me impactó, sobre todo por su comienzo. Creo que dice algo así (mal parafraseando por supuesto): Partamos de una verdad: la televisión embrutece. Y crep que tiene razón. Lo que pasa es que nos cuesta escaparnos de ella. Pero de que embrutece, embrutece. Un beso. Ah! visitame vale. Ahora actualizo y escribo más en mi blog. Te lo juro. Y hay una cosa que me gustaría que leyeras: “Ser o no ser… periodista”

    Comentario por Antonio Núñez Aldazoro — Junio 5, 2006 @ 1:59 pm

  2. Hija, te regresaron los pajaros negros…

    Comentario por Caribe — Junio 5, 2006 @ 3:20 pm

  3. Antonio! genial leerte :). Ya comprobé que realmente le has agarrado gusto al blog. Sí! aquí me estaciono, de hecho he pensado en cerrar cualquier otra cosa/sitio/rincón/blog que lleve mi nombre y quedarme con puntoini.

    Sobre el libro, desde que comienza hasta que termina. Bárbaro, lapidario y descarnado. Para seguir el camino ahora estoy leyendo uno de Sartori.

    Ya voy a tu blog :)

    Caribe: Sí, de vuelta :). No me quería perder tus sueños jajaja!

    Comentario por Ingrid Valero — Junio 5, 2006 @ 11:51 pm

  4. me gustaria saber mas sobre la violencia simbolica que se transmite a traves de la televisión.

    Comentario por yesenia — Enero 18, 2008 @ 11:18 pm


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