Aviones de papel

Ilustración de Catia Chien
Ya me gradué, ya me enfermé de bronquitis, ya cumplí seis meses en terapia con una psicóloga que no manda Flores de Bach sino que me hace pensar…y tejí una súper cobija…
Ahora volví :)
Una de las situaciones que marcó mis primeros años de oficio como periodista digital fue ser parte de “algo incomprensible”, del “cuarto de castigo” para los redactores que no rendían en la Unidad de Prensa.
Recuerdo que el nuevo personal que ingresaba a Unidad de Página Web siempre lo veía como el primer escalón, que digo primer escalón, el foso de los dragones, desde el cual debían escalar hasta ese ansiado puesto en “algo serio”, “para periodistas”.
Fueron años difíciles para el ego. Podíamos ser cualquier cosa, ingenieros, diseñadores, pero ¿periodistas?, no –lo negaban con la cabecita mientras pensaban que sólo un loco desperdiciaría un título de esa manera-.
Yo nunca “escalé” y cada vez que lo puedo decir lo digo: “De esa Unidad Web me voy para otra ídem”.
Creo que mamá aún tiene la ilusión de verme en televisión narrando el noticiero como mi hermana, pero lo cierto es que desde la primera vez que use un CMS (Content Management System) y un buscador, me enamoré de una manera absoluta de esto.
Por eso mi tesis, “Perfil del periodista digital en Venezuela”, es un tributo a todos aquellos, que como yo, construyen esto que ahora es oficio, que prueban y se equivocan, que cuando van de viaje a otro país lo único que quieren traerse es el último libro publicado sobre el tema, que se acuestan cada noche con algo nuevo tatuado en la memoria. Como me acuesto yo.
Si te he pedido que me cuentes sobre tu experiencia como periodista digital… comparte tu conocimiento. Dame esa entrevista, yo pago el cafecito!
Pd: Y si no te he pedido la entrevista pero eres periodista digital en algún medio de comunicación venezolano, escríbeme al correo: initaval@gmail.com
Reportaje multimedia realizado para el Taller Las Voces del Futuro
Premio en la categoría Interés Humano

Venezuela se cuenta entre los primeros diez países de América Latina en acceso a Internet mientras que el Estado desarrolla políticas de gobierno electrónico cuyo fin, en teoría, es la eficiencia. Sin embargo, la exclusión se hace presente ¿En qué falla el e-gobierno? ¿Qué estrategias lo harían más productivo? ¿Es lo mismo tener acceso a Internet que tener cultura en el uso de las herramientas digitales?.. (más…)
Del griego clásico νόστος “regreso” y ἄλγος “dolor” describe un anhelo del pasado, a menudo idealizado y poco realista

Esta es la historia de un pobre tipo atrapado en la zona limítrofe entre Benín y Nigeria. Sólo tenía un pasaporte que lo delataba como ilegal en ambos países… y unas pocas monedas.
Era un pobre tipo ilegal parado en los 20 metros de la tierra de nadie.
Si hubiese tenido voluntad de poder se habría proclamado conquistador de ese territorio, su camisa habría sido la bandera y su voz la Ley.
Cuestión de perspectivas que le salvan la vida sólo a cierta estirpe de hombres. No era el caso de este pobre tipo ilegal. No tuvo voluntad. Se quedó allí.
Aún debe estar paradito entre las dos zonas de vigilancia, y quizás ya comprendió que los grandes carteles que rezan: “Bienvenu” y “Welcome”, no lo reciben realmente. Son los límites de dos países, de los 20 metros de este pobre hombre, su pasaporte ilegal y las pocas monedas que no pasan de ser meros objetos de atracción.
La historia de este pobre tipo servirá para los grandes debates de contenido social que se dan en las universidades, los parlamentos y las comunidades progresistas.
Tesis y antítesis sobre un hombre sin voluntad que convirtió 20 metros de paraíso en una prisión.
Initavalt
Más que una película, “Al otro lado del mundo” (The painted veil) es quizás una clase magistral sobre la construcción del espacio público y del espacio íntimo basándonos en la premisa del reconocimiento del otro.
Cuando el doctor Walter Fane invita a una hermosa desconocida a bailar (Kitty), no debemos entenderlo como la repetición de un trámite propio de salones de baile; es algo serio, distinto, con poder para hacer algo, para instigar o inspirar el cambio. La está invitando a entrar en su vida, y pidiendo permiso para hurgar y transformar la suya.
Luego, por supuesto, debe enfrentar las consecuencias. Kitty es una joven en edad casadera pero más interesada en divertirse y practicar libremente su candoroso egoísmo de mujer con fortuna. Una roca en el camino para el flemático Walter, hombre de pocas pero claras palabras y con una vida estructurada sobre el trabajo, el progreso y la familia. (más…)
Esta reseña la escribí hace tiempo para el blog personal, y luego para Dejaboo. La coloco de nuevo porque es una manera de degustar un libro que Adelita se llevó muuuy lejos de mí.

Un libro llamado “La literatura nazi de América Latina” deja sobre el lector un aura maldita. Sobre todo es mala idea leerlo en el frío vagón de metro pues más de un ojo acusador lo acompañara durante el trayecto. Pero realmente el título es pura alaraca.
No se habla de literatura nazi, se habla de escritores americanos (entendiendo que América es un continente) que aparte de comer, tener sexo, drogarse, enamorarse, traicionarse y demás… también sienten simpatía por el Tercer Reich y el orden ario; en un momento en el cual era común y hasta bien visto en algunos círculos que alguien tuviese esas simpatías. Así que lo realmente impresionante de este libro no es el título, es la inventiva del chileno Roberto Bolaño, su autor.
En franca comunión
“La literatura nazi de América Latina” no es una historia con principio y final, es la recopilación de vidas a modo de diccionario de autores.
32 escritores paridos por la inventiva de un autor que no tenía nada que hacer con los personajes sobrantes y decide recrearles una vida inexistente, les hace autores de libros que no escribieron y los relaciona con personajes históricos o con otros hijos de ficción que llevan la marca Bolaño en la frente.
A modo de enciclopedia de la locura, cada personaje exhibe sus dotes, su vida y sus intereses en este libro.
Los hijos preferidos
Les hablaré de 3 personajes que engloban la locura, histeria, desenfado, miseria, fortuna y decadencia de este puñado de vidas.
Edelmira Thompson de Mendiluce, cuya admiración por Hitler sólo se iguala a su adoración por Edgar Allan Poe. Bajo su yugo matriarcal se cobijó la familia Mendiluce, mecenas de varios artistas de segunda y dueña de una red editorial que dictó norma en la Argentina de los 60.
Luiz Fontaine Da Souza, su único objetivo en la vida fue refutar a Voltaire, Diderot, Montesquieu, Hegel, Marx, Feuerbach, Hegel, Kant, Horderlin etc, etc… (todo un personaje), el único detalle es que confunde a Marx con Kant, a Hegel con Feuerbach, a Diderot con Voltaire y por ello sus libros son una deliciosa equivocación producto de una locura que Bolaño (como buen padre) no quiere acusar pero que se hace evidente a cada línea de la muy interesante vida de Da Souza. De este personaje me gusta su final:
“La muerte lo sorprenderá siete años más tarde, en su confortable piso de Leblon, en Río, mientras escucha un disco del compositor argentino Tito Vásquez y observa por los ventanales del atardecer carioca, los coches, la gente que discute en las aceras, las luces que se encienden, se apagan, las ventanas que se cierran?
Y mi favorito, el infame Carlos Ramírez Hoffman, un chileno cuyos pasatiempos eran escribir poemas de humo en el aire y practicar la fotografía con los cadáveres de aquellos a quienes torturaba y asesinaba. Toda una buena historia.
Creative Commons presentó hace poco un nuevo tipo de licencia, Creative Commons 0 1.0, que permite el uso sin restricción de una obra. Es lo que se podría llamar una licencia sin derechos reservados.
Creative Commons 0, CC0, establece que ni el creador de una obra ni un futuro usuario del mismo que la amplíe tendrán los derechos de la misma.
Aunque en la presentación Creative Commons aclara que CC0 llega hasta donde la ley de cada país lo permita, esta renuncia al copyright y todos los derechos legales relacionados con una obra es irrevocable.
Uno de los issues que veo en el CC0, es que al no haber “autor�? no hay responsabilidad sobre lo publicado originalmente o modificado, incluso aunque el contenido de la obra implique un delito. Quedaríamos como el cuento Fuenteovejuna, que el delito lo cometieron todos a una.
Ver: CC0 FAQ
Ini
Estos señores tienen más de 50 años reuniéndose sin mí, cerrando más el círculo alrededor de esa rara manía de andar pidiendo/robando/comprando cajitas de fósforos. Se trata de la Sociedad de Coleccionistas de Cajas de Fósforos de Australia.
Valga este post para dejar sentado que existo, aunque ellos no me conozcan. Se te pone el corazón arrugadito al saber que a miles de kilómetros, esas cajitas llenas de palitos de cera son casi que adoradas en teatrales exhibiciones. ¿Existirán las groupies de las cajitas de fósforos, el fan eterno y arriesgado?
Extracto de entrevista a uno de esos niños que leen
¿Qué quieres ser de mayor?
-Aún no lo sé. Algo que me permita leer, como conserje, que mientras nadie le pregunta puede estar leyendo.